A UN HERMANO DESCONOCIDO

 

¿Cómo se puede amar a quien no has conocido?  Yo tuve un hermano a quien no conocí. Murió un once de marzo de mil novecientos sesenta y ocho. Dos años más tarde, en once de marzo también, nací yo. Su vida fue breve. Tres meses. Demasiados médicos y  hospitales para una existencia tan corta. Finalmente murió en La Paz. Tenía hidrocefalia.

 

Desde hace un tiempo, sé que su muerte sacudió con violencia los frágiles cimientos de mi familia. Afectó con seguridad a esa pequeña tríada formada por mi padre, mi padre y mi hermana mayor. Y también a los que vinimos después. El dolor de esa pérdida influyó en la forma en la que fuimos concebidos y gestados. 

 

Hoy celebro mi cumpleaños, consciente de la presencia de ese hermano ausente, y dándole el espacio que se merece.

 

 

 

 

 

 

 

¿Tú también tienes un hermano o hermana desconocida? ¿Has tomado conciencia de su ausencia? 

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