BIS-AGRAS DE PAPEL Y MI BIS-ABUELO ANDRÉS

En primavera del año pasado, confié la tarea de dar un nombre a mi proyecto de genealogía a Beatriz Fontán.  Ya había coincidido con ella en otras ocasiones y sabía que recientemente había creado una empresa llamada SERÁ POR NOMBRES. La llamé y concertamos una reunión. En ella, le conté quién era, de dónde venía, qué había hecho en la vida y qué quería hacer. Le hablé del significado que tenía para mí, la genealogía. Hablamos también de poesía, música y literatura. Conversamos sobre  viajes transoceánicos y sobre aves y naves.      

 

 

 

  

 

Diez días más tarde, nos encontramos de nuevo. ¡Ya había elegido un nombre para mí!  ¡Por fin! Nombrar una cosa es darle vida. Mi sueño pasaba del mundo de lo inmaterial a lo material. Confiaba en Beatriz.

 

 

 

Por algo pone en su tarjeta:

Beatriz R. Fontán:  “Benedictrix o Beatrix, de origen latino, nombre propio de mujer que significa feliz, la que hace feliz.”

 

 

Recuerdo perfectamente que elegí para nuestra cita una camiseta con libélulas estampadas. Me gusta la fragilidad y delicadeza de sus alas. El punto de encuentro era una bonita cafetería de la ciudad vieja de Coruña. Nos sentamos en un lugar tranquilo. Beatriz me invitó a salir un momento. Cuando regresé, había una caja de marquetería encima de la mesa. ¿Os he contado que me encantan las cajas? Dentro había una pajarita de papel, con un nombre escrito dentro: Bisagras de Papel. 

 

 

 

Beatriz me explicó con detalle todas las polisemias del nombre. Hablamos de puertas sagradas, de origami, de Unamuno y de alas. También hablamos de papel, de libros y de muchas otras cosas. Nos despedimos. Beatriz me invitó a llevar el nombre puesto, para ver cómo me sentía con él. Era como estrenar unos zapatos nuevos. ¿Podía caminar a gusto con ellos? ¿Alguna rozadura o molestia? El nombre y yo nos fuimos a Portugal, unos días.     

 

 

 

Al regresar, descubrí que había olvidado mencionarme todas las polisemias del nombre. En el diccionario ponía que bisagra era también: “Palo de boj, corto y cuadrado, con algunas molduras en los extremos, que usan los zapateros para alisar y dar lustre al canto de la suela de los zapatos, después de desvirada.”

 

 

Mi bisabuelo Andrés, zapatero de profesión, quería estar sin haber sido invitado, en mi nuevo proyecto. Esa figura fantasmagórica a la que llamo desde hace un tiempo Barbazul, por haber enviudado dos veces, me invitaba a entrar en su castillo y abrir todas las puertas. Me cedía las llaves del cuarto de los horrores, y me decía: “¡Entra sin miedo! Ha llegado el tiempo de que veas lo que hay en él”.

 

ZhdaNN

Barbazul. Ilustración: ZhadaNN

 

 

Sin dudar, llamé a Beatriz para decirle que me quedaba con el nombre. Estaba feliz con esa inesperada visita do mi bisabuelo, el que trabajaba con una bisagra de madera de boj.        

 

Y tú, ¿has descubierto alguna conexión entre tu nombre y el de algún ancestro? ¿Qué emociones produce en ti esa conexión? ¿Qué sabes de la historia de vida de esa persona?   

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