EL SORORATO. NO ES BUENO QUE ANDRÉS ESTÉ SOLO

Hubo un tiempo en que el matrimonio entre cuñados, en sus dos formas, sororato y levirato, era habitual. El sororato era la costumbre, según la cual, el hombre que enviudaba podía sustituir  a la esposa fallecida por su hermana, casándose con ella. El levirato asumía con naturalidad  que la mujer viuda se casase con el hermano de su marido fallecido.  En ambos casos, tanto la mujer que se casaba con el viudo de su hermana, como la que se casaba con el  hermano de su difunto esposo, no tenía gran capacidad para decidir sobre el asunto.

 

 

Visto con los ojos de hoy, esta tradición sería un acto de violencia extrema contra las mujeres, tratadas como simple mercancía y entregadas a la familia del varón durante el acto del matrimonio. El matrimonio entre cuñados era en realidad un matrimonio forzado, en el que primaban los intereses patrimoniales de las familias sobre la voluntad de las partes. Eran otros tiempos… La supervivencia era más importante que el amor, la autoridad de los padres era indiscutible y las mujeres no contaban. 

 

 

 

Adan y Eva.  Albert Durero

Adán y Eva. Albert Durero. 1504 

 

El padre de mi abuelo materno, mi bisabuelo Andrés, al que llamo cariñosamente Barbazul, enviudó dos veces.  Siguiendo la máxima del Genésis 2:18: “No es bueno, que el hombre esté solo”, se casó rápidamente con su segunda mujer, Crisanta, y con su tercera mujer, Luisa. Mi bisabuela Luisa se convirtió así en la mujer de su cuñado y en la madrastra de dos niñas. Posteriormente tendrían varios hijos, uno de ellos, mi abuelo. Desconozco si su matrimonio casa más con el modelo de sororato forzado o por amor, nacido en los penares del duelo.  

 

 

LA TIA TULA

Fotograma: La Tía Tula. 1964. Miguel Picazo

 

 

Cuando un hombre se quedaba viudo y con hijos, era comprensible que buscase con cierta premura una madre para ellos. Eso es lo que hizo mi bisabuelo Andrés, dando por supuesto que sólo una mujer se podía de ocupar del cuidado de sus hijas. El sororato garantizaba una rápida sustitución de la madre fallecida y empatía hacia las niñas. De esta forma Andrés no estaba solo y Luisa se convertía en una madrastra bondadosa.  

 

 

¿ Alguna mujer de tu familia se casó con su cuñado? ¿Fue un matrimonio forzado o por amor? ¿ Sabes que consecuencias tuvo esto en su vida y las de sus descendientes? ¿Conoces la intrahistoria de las mujeres de tu familia?

No hay Comentarios

Deja un Comentario

*

Suscríbete
Si deseas tener noticias nuestras por correo electrónico...