LAS AMONESTACIONES. UNA PUBLICIDAD INNECESARIA

Hoy retomo la mítica canción de Jose Luis Rodríguez El Puma, que utilicé para hablar del número SOSA.

 

 

¿Recordáis que decía, numerao, numerao, viva la numeración, quien ha visto matrimonio sin correr amonestación?”.

 

 

Es ahora cuando yo levanto la mano y digo: «¡Sí, yo sé de varios!». 

 

 

Digo también que fue gracias a un «atado» que encontré por causalidad en el Arquivo Diocesano de Lugo, que contenía expedientes de soltería, declaraciones de viudedad y varias solicitudes de dispensa de amonestaciones, entre otros tesoros.  

 

 

Recuerdo otros casos, como aquel matrimonio secreto, anotado en uno de los libros parroquiales de Rianxo entre un viudo y una viuda, del que hablé en el artículo titulado: «Los viejos no se deben enamorar. Y las viejas tampoco» .

 

 

Seguro que tampoco hubo amonestaciones en el matrimonio de mis abuelos , Casilda e Paco, que se casaron a escondidas, porque habían vivido un tiempo en el concubinato. Sí, oís bien. ¡En el concubinato! ¡Dios los coja confesados! 

 

 

Algo parecido debió de ocurrir con el matrimonio de mi bisabuelo Andrés y mi bisabuela Luisa.

 

 

Nota mental: preguntar si en Castro Caldelas, hay un libro específico para anotar matrimonios secretos.

 

 

 

Las amonestaciones en el matrimonio católico.  

 

 

El «Tesoro de la lengua castellana, o española», primero diccionario de castellano «compuesto» por Sebastián Covarrubias en 1611, definía las amonestaciones como “los mandatos que se dan y publican antes de desposarse, los que han tratado casamiento entre sí”.

 

 

Normalmente eran tres en días festivos consecutivos y una más en el casamiento.

 

 

¿Recordáis ese momento-bisagra de las películas románticas, en que el cura pregunta si hay alguien entre las personas presentes, que conozca algún impedimento para que el matrimonio se celebre?     

 

 

 

La censura social de cierto tipo de matrimonios

 

 

Las amonestaciones en un matrimonio «no ortodoxo» podían ser  una buena excusa, para que la vecindad desempolvase y afilase sus instrumentos y otros objetos malsonantes, con la intención de organizar una cencerrada.  

 

 

 

amonestaciones

 

«Cencerrada». Laxeiro. 1950

 

 

Por eso había ocasiones, en las que los contrayentes pedían al párroco una dispensa especial, para evitar la burla de vecinos y vecinas, antes, durante y después de la boda.   ¡Había veces en que las cencerradas, parecían no tener fin! 

 

 

Este fue el caso de Jose Morandeira Pardo, viudo en primer matrimonio de Maria Antonia Roca y en segundo de Maria Andrea Roca, hermanas y de cuarenta y seis años de edad, natural y vecino de Santiago de Miraz y Andrea Rodríguez Lourés, soltera de veintenueve años, natural de Santa María de Xiá e feligresa de Santiago de Miraz. La pareja no quería darle publicidad a su matrimonio a su matrimonio debido a la diferencia de edad, posición y otros comentarios maliciosos, que pudiese haber. 

 

 

O el de Juan ExpósitoEncarnación Rodríguez, vecinos de la parroquia de Santo André de Ribas de Miño que después de haber vivido en concubinato, manifestaron su deseo de recibir el sacramento del matrimonio sen la lectura de las moniciones, para evitar el grave daño y el escándalo. Los dos ya habían cumplido con la penitencia que les había impuesto el párroco y con eso bastaba. ¡No necesitaban una cencerrada!        

 

 

Finalmente, estaban Manuel Devesa, jornalero, viudo de sesenta y cuatro años de edad y María Ramona Vázquez Sánchez, vendedora ambulante de rosquillas, soltera de veintinueve años,  naturales los dos de la parroquia luguesa de Santo Estevo de Uriz. El hombre pidió al señor cura discreción, debido a la diferencia de edad entre los contrayentes e la oposición da su descendencia a la celebración de esta matrimonio. El hombre argumentaba que había recibido amenazas por parte del vecindario, de una cencerrada, que duraría por lo menos ochos días. ¡Sería inolvidable! 

 

Cuentan los papeles que finalmente, estas tres parejas consiguieron casarse sin dar pistas y en silencio, tal y como lo habían pedido.       

   

 

 

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