LA MISTERIOSA EXHUMACIÓN DE UN HOMBRE EN RIÓS

 

 

 

Cuando era pequeña, la parte de atrás de mi casa daba a varios huertos. No estaba aún, la inmensa cubierta de uralita del garaje, que le ha ido comiendo espacio al verde.

 

 

 

De todas esas huertas que veía desde mi ventana, la que más me llamaba era la de la “Loca”, una mujer que resistía en una vieja casa, rodeada de gatos. A veces, esa mujer paseaba por su finca, gritando y hablando sola. Decían que se había vuelto loca «en la guerra”. Yo pensaba , porque no sabía nada de la guerra, en el ruido ensordecedor de las bombas y la muerte trágica de su familia, entre cascotes.

 

 

Por aquel entonces, no sabía que en Galicia no hubo guerra, pero sí una campaña de represión brutal desde el inicio del golpe, que buscaba la aniquilación física, económica y moral del adversario político. Hubo una campaña de miedo, muy efectiva. Tan eficaz que, case cincuenta años después, cuando alguien decía eso de “murió en la guerra”, ya no hacíamos más preguntas. Sólo pensaba en la guerra de las películas.

 

 

Cuando llegaba el verano, había bandas de chicos que entraban en la propiedad de la mujer, para comer las cerezas del árbol. Trepaban por las ramas del majestuoso cerezo, sin miedo. Yo hablaba con mi hermana y mi hermano del peligro del “hinchamorros”, un fake de aquellos tiempos, que los delataría.  No pensaba, en la posibilidad de que una de las ramas partiese y de que alguno de esos chicos, que competía con los pájaros, se cayese. Todo el mundo sabe que las cerezas más grandes y sabrosas están en la cima.

 

 

Años más tarde, cuando empecé a investigar mi historia familiar, supe de una hermana de mi abuelo, que se cayó de un cerezo. Leticia, que así se llamaba, murió con sólo veintitrés años, estando embarazada. Esta muerte fue triplemente trágica en la familia, no sólo por el bebé, sino porque apenas habían transcurrido tres meses, desde la muerte de la madre de Leticia. Mi abuelo Aurentino se quedó huérfano de madre con seis años y también de hermana. Caer de un árbol es una muerte de otros tiempos. Estoy segura de que en el Cementerio Feliz de Sapanta, habrá alguna lápida, que hable de esta forma de morir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De un cerezo, se cayó también en el año mil ochocientos diez, Domingo Guerra, en la parroquia de Castrelo da Cima en Riós (Ourense). Su cuerpo, dicen que apareció al pie del árbol y  fue levantado por el corregidor y el cirujano, que dieron orden de enterrarlo inmediatamente “en la puerta principal de la iglesia”.  En aquellos tiempos, los muertos aún no salían al atrio. 

 

 

 

 

 

 

Corregidor
 
Magistrado en su territorio ejercía la jurisdicción real con mero y mixto imperio, y conocía las causas contenciosas y gubernativas, y del castigo de delitos
 
Diccionario Real Academia Española

 

 

 

 

 

A diferencia de mi tía abuela Leticia, que descansó en paz en el cementerio de Abeleda (A Teixeira) para siempre, el cuerpo de Domingo Guerra fue exhumado a los diez días de su entierro. La exhumación se hizo con “con nocturnidad y alevosía”, aprovechando la ausencia del cura. El corregidor, dice  la partida de defunción, obligó al sacristán a desenterrar el cuerpo, con amenazas. Nada sabemos del destino final de los restos mortales de Domingo. Esta confrontación entre el señor cura y el corregidor y su camarilla, ¿no os resulta familiar? 

 

 

 

 

“En nueve de julio de mil ochocientos diez, Inocencio Arias, encargado de oficio de sacristán, participó al infraescripto párroco de Castrelo de Cima, que Don Juan Francisco Arias Rodríguez, corregidor de Rios, le había obligado a franquear la puerta de la iglesia y asociado de varios sujetos, había desenterrado el cadáver de Domingo Guerra Martínez y aunque le repugno sin permiso del cura, le respondió que representaba el Tribunal y que debía de obedecer su mandato si no quería ser castigado, lo que anoto para los fines que aia lugar dicho día. Josef Díaz Agüeral” 

 

 
Libro de Defuntos de Santa María de Castrelo de Cima (1773-1861)

 

 

 

 

¿Qué sabes de las circunstancias de la muerte de las personas de tu familia? ¿Hubo muertes trágicas o accidentales? ¿Hubo algún duelo difícil de digerir o procesar?

 

No hay Comentarios

Deja un Comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.