MR. POSTMAN. MOMENTOS DE GLORIA

 

 

¿Recordáis que hacía tiempo que os había amenazado, con una serie de entradas, dedicadas a momentos de gloria? ¡Pues ahí, va uno de esos momentazos!  Y como, de lo que se cree, se crea, voy a probar a visualizarlo… 

 

 

Cierro los ojos y me observo de regreso a Lugo, después de unos días de descanso y archivos en Santiago de Compostela. Entro en el portal, me dirijo al buzón, miro a través de la ventanita y adivino varios sobres voluminosos, amontonados en su interior. Abro el buzón, con emoción y ahí están varios sobres, procedentes de registros civiles y juzgados de paz.  Algunos se corresponden a peticiones que he hecho hace una semana y otros con pedidos de meses. ¡Hay un sobre enorme de Motril! ¡Y otro de Silleda! Abro los sobres con cierto nerviosismo,  y sonrío porque por fin, ya tengo algún hilo nuevo del que tirar. Nuevas piezas para este puzle interminable, que nos ayudan a componer nuestra historia familiar.

 

 

 

 

 

Debo de reconocerlo… Las genealogistas no somos nadie, sin nuestro cartero. ¿O quizás, la vuestra es una cartera?  Somos seres anacrónicos, que continuamos abriendo el buzón, con deseo y  contemplamos la moto amarilla, estacionada en nuestra calle, como una señal de buenas noticias. Y esto seguirá siendo así, al menos, mientras no se produzca la digitalización del registro civil .

 

 

Aprovecho este domingo de finales de verano para dedicar una canción a ese cartero, que tantos momentos de gloria, me ha proporcionado. Por suerte, la canción encaja perfectamente, ya que el mío es Mr. Postman.  ¡Una maravilla de The Marvelettes!

 

 

 

 

 

Y tú, ¿también has experimentado momentos de gloria, en tu proceso de investigación familiar? ¿Todavía te emocionas, cuando abres el buzón de correos de tu casa? ¿Miras a tu cartero o cartera, con deseo?

 

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