LOS VIEJOS NO SE DEBEN ENAMORAR. Y TAMPOCO, LAS VIEJAS

Hace unas semanas, cuando investigaba en los libros de matrimonios de Santa Comba de Rianxo, encontré una extraña anotación al margen, que decía matrimonio secreto.    

 

 

 

 

 

 

 

A medida que seguí leyendo, lo entendí. Los contrayentes eran un anciano y una anciana de cuarenta y muchos, que además se casaban en segundas nupcias. La pareja no tenía  descendencia de sus matrimonios anteriores, así que la única razón, que parecía justificar el enlace, era el vicio. Esta necesidad de “dormir calientes”, los convertía en el blanco seguro, de las burlas de sus vecinos.

 

 

 

 

Su deseo era sortear la “cencerrada”, una especie de escrache ritual de otros tiempos, con la complicidad del cura. Así que, intuyo que en este matrimonio no hubo proclamas y que se celebró además,  por la mañana muy temprano, cuando Rianxo, aún dormía.      

 

 

 

 

Cencerrada

 

 

“Ruido desapacible que se hace con cencerros, cuernos y otras cosas para burlarse de los viudos la primera noche de sus nuevas bodas.”

 

 

Diccionario RAE

 

 

 

 

Las “cencerradas” , “murgas” o “matracas” se organizaban para escarnio de las personas ancianas o viudas, que se casaban en segundas nupcias. El origen del festejo, se pierde en la noche de los tiempos y era algo así como una teatralización de la venganza del difunto o la  difunta, por la usurpación de su lugar.

 

Este tipo de fiesta podía adoptar diferentes formas, pero su esencia era el  ruido y la burla.  Y digo yo,  ¿no habría otras alternativas de ocio?  

 

 

Ahora que leo esto, recuerdo que en la boda secreta de mi abuela Casilda hubo también una “cencerrada. Mis abuelos maternos se casaron, en el año 1932, cuando regresaban de Cuba. Yo de niña fantaseaba, con la idea de que se habían casado en el barco y  de que había sido el capitán, quien había oficiado la ceremonia. ¿Os acordáis de la serie de televisión: “Vacaciones en el mar”?.  En mi cabeza, la boda de mis abuelos sonaba a la sintonía de la serie. Aunque, en realidad, se celebró en tierra, en el consulado español en La Habana.     

 

 

 

La boda “de verdad” tuvo otra banda sonora. Mi abuela Casilda se casó dos meses más tarde en Brételo, en la pequeña iglesia de San Pedro, en Chandrexa de Queixa. Cuenta la historia que fue  una boda secreta, oficiada muy temprano y a escondidas, ya que sólo, estaban casados por lo civil.  Los casó el tío cura, un tío de mi abuela, que para ella era dios. De repente, en medio de la ceremonia, uno de los asistentes, un cuñado con fama de ser anticlerical, tocó las campanas. Esa fue su “cencerrada”.  Mis abuelos áun eran jóvenes, pero de alguna manera, también habían transgredido la  norma.

 

 

 

¿Hubo matrimonios secretos en tu familia? ¿Hubo matrimonios entre personas de diferente edad o clase social? ¿Alguna persona que transgrediese la norma? ¿Cuál fue su penitencia? ¿Qué sabes de la intrahistoria de tu familia?    

 

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