GENEALOGIA O EL ARTE DE ESCARBAR

Si tuviese que elegir entre las muchas palabras, que pueden servir para definir qué hace una genealogista, me quedaría con escarbar.  Hay muchas otras, pero, sin duda, escarbar es la mejor de todas ellas.

 

 

 

Escarbar:

 

“Remover la tierra para buscar algo con las pezuñas o con el hocico. También curiosear, investigar, escudriñar, fisgar o hurgar”

 

 

 

Esta palabra fue un regalo involuntario que me hizo, uno de los curas, que se ocupa de la recepción de investigadores, en el Archivo Diocesano de Lugo. Visité este Archivo por primera vez, hace tres años. Estaba emocionada, porque nunca me había imaginado que podría encontrar información de mis antepasados de Pontevedra, en Lugo, que es la ciudad donde yo vivo. ¿Podía ser así de fácil? Por aquel entonces, no sabía que la Diócesis de Lugo podía incluir ciertas parroquias de la provincia de Pontevedra.

 

 

En el Archivo Diocesano de Lugo encontré la información que buscaba.  Pero, como la curiosidad del genealogista tiene algo de insaciable, decidí que quería seguir tirando del hilo. Cuando regresé al día siguiente, el mismo sacerdote me saludó de la siguiente manera: “¿Vienes otra vez a escarbar?” Ese hombre tenía un instinto especial para detectar las debilidades de esos extraños seres que visitamos los archivos. Esos devoradores de papel  que nunca se rinden o que sólo lo hacen cuando el personal del archivo les dice, que no hay más libros donde buscar.

 

 

 

ESCARAVELLO

 

 

Me pregunto que tengo en común con un escarabajo. Quizás todo sea una pesadilla. ¿Es posible que haya dedicado todo este tiempo a reconvertirme profesionalmente, para finalmente despertar, convertida en un escarabajo?  Es cierto que algunos escarabajos tienen algo de inquietante por moverse muchas veces en la oscuridad, ser devoradores voraces de detritos y arrastrarse pesadamente por la tierra. Pero también es cierto, que este tipo de insectos coleópteros puede también desplegar sus alas escondidas y volar. Me gusta esa combinación de tierra, materia en descomposición y aire. Me encantan los insectos alados. Por algo me he llamo bisagras de papel.

 

 

¿Y a ti? ¿Te apetece dedicar este nuevo año a escarbar?  Yo prometo, seguir haciéndolo

 

4 Comentarios

  • juan josé garcía iglesias

    14.01.2016 at 13:52 Responder

    Pienso que escarbar es algo propio del ser humano en su concepción más primitiva, puesto que a menudo dependía de esas raíces extraídas del suelo para sobrevivir.
    Escarbar, en el sentido literal, es precioso puesto que nos permite retomar físicamente contacto con la tierra y su olor peculiar ( sensaciones a menudas lejanas y olvidadas).
    Por eso cuando escarbas ( tanto en el sentido literal como en el figurado) estás activo, inquieto, con todos tus sentidos en estado de alerta, es decir más vivo que nunca, ya que tu curiosidad es realmente uno de los mejores tesoros.

    Enhorabuena y mis mejores deseos de éxito para tu proyecto

    Juan José García Iglesias.

    • bisagrah

      15.01.2016 at 14:41 Responder

      Gracias Juan!!!! Es una descripción muy bella de lo que a ti te sugiere escarbar!!!

  • Sara Corredoira

    21.01.2016 at 21:30 Responder

    Yo quiero decirte, querida Helena, que ha sido muy bonito que este afán tuyo por “escarbar” se haya encontrado con el mío, porque como no soy tan amiga de los papeles como de la tierra o de los reptiles, lo que ha quedado grabado en papel se me habría esfumado si tu no fueras amiga de visitar archivos históricos de todo tipo. Gracias por abrir puertas y ventanas con tus bisagras de papel. Gracias por tu inspiración. Gracias por este hermoso servicio que me has prestado.
    Deseo que muchos lo aprovechen y que ese escarbar esté al servicio de la reconciliación y la Paz..
    Sara Corredoira

    • bisagrah

      21.01.2016 at 22:14 Responder

      Gracias, Sara!!!! Me alegra que hayamos abierto puertas y ventanas juntas!!!!

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